viernes, 3 de diciembre de 2010

LA CORRUPCION EN LA REPUBLICA DOMINICANA

Publicado por: Aldemaro Muñiz,

Uno de los aspectos que caracteriza el Estado de Derecho es precisamente la legitimidad con que converge la elección de los funcionarios que ejercerán las funciones en la administración pública. Y es que los niveles de corrupción tienen diferentes parámetros a los fines de determinar los renglones afectados por la mala práctica de la administración pública.

El modelo tanto estatal como educativo tiene que ver con el nivel de desarrollo alcanzado por la sociedad, así como también la escala de valores de cada uno de los ciudadanos que conforman el conglomerado de la sociedad, como individuos. Aunque resulte subjetivo tratar de acotar el origen de la corrupción como patología social, debemos de hacer hincapié en los paradigmas adoptados por nuestra sociedad y comparar las prácticas del quehacer gubernamental de cada funcionario.

El Gobierno de Horacio Vásquez 1924 – 1930


A pesar del desarrollo capitalista y la producción dirigida al mercado exterior continuada por el gobierno de Horacio Vásquez, este también se caracterizó por un debilitamiento político, debido a la permisión de actos corrupción en la administración de los recursos del estado. Una razón para que esto ocurriera fue la poca autoridad e incapacidad de tomar decisiones para solucionar estos problemas. Coyuntura que fue aprovechada por Rafael Leonidas Trujillo y Rafael Estrella Ureña para propiciarle el golpe de estado de 1930.

sábado, 27 de noviembre de 2010

El Huevo o la Gallina?

Publicado por: Manuel Peralta,

“La Corrupción en la Rep. Dom.; es un mal endémico”

Cuando el encargado de asuntos de negocios de la embajada de los E.E.U.U. en Rep. Dom. emitió ese juicio, muchos funcionarios gubernamentales se pronunciaron, catalogándolo de metiche, y de inmiscuirse en asuntos internos de nuestro país. Esos se dieron por aludidos. Porque cuando se habla de corrupción en este país, localizado en el mismo trayecto del sol, todos se refieren al gobierno de turno.

Corrupción es usar los fondos del estado para beneficio personal. En ocasiones se le achacaba el hecho de que un funcionario fuera corrupto al bajo sueldo que devengaba, sin embargo, el tiempo ha demostrado que mientras más alto es el sueldo, más corrupto es el funcionario.

El dominicano entonces, ¿es corrupto porque sí? No lo creo. El dominicano es corrupto porque la corrupción se vuelve su fin y su medio, no así el recto proceder. Los personajes que sirven de modelo lo inducen, haciendo ostentación de los bienes obtenidos. ¿Quién inició la vorágine de la corrupción? ¿los gobiernos? ¿Los empresarios? ¿Los empleados? ¿El huevo o la gallina? En este punto del problema la punta de la cuerda parece haberse perdido en toda la maraña que se ha tejido para disimular la corrupción. Unos se han vuelto cómplices de los otros. Todos se protegen.

El corrupto conoce lo que es, pero su bienestar pesa más que su propia voz interior. Ellos prefieren pensar que lo que se están ganando pertenece a sus beneficios como negociadores intermediarios. Los que dirigen a los corruptos conocen que esto está pasando, sin embargo, no lo enfrentan porque sería enfrentarse con sí mismos. Sería reconocer que fracasaron al contar con un corrupto para que desempeñase una función pública determinada.

Nuestro país podría desarrollar mecanismos para disminuir la corrupción, pero esto conlleva una gran voluntad política y muchos recursos. No basta con la simple denuncia; deben proceder y dar muestras concretas de que sí se quiere. Elaborando leyes con intensiones anticorrupción. Atrapando a los corruptos con policías no corruptos. Sometiéndoles a una justicia no corrupta. Enviándolos a cárceles no corruptas. Chupe usted y déjeme el cabo.

El papa exhorta

Publicado por:

Juan Feliz, P

rof. de Filosofía

La corrupción en la República Dominicana es un mal que ha permeado todos los estamentos de la sociedad. Los sectores más conscientes e incluso el Papa Benedicto XVI a exhortado al gobierno a enfrentar con firmeza este flagelo que devora los recursos del pueblo e impide la creación de fuentes de trabajo y de oportunidades. Están pidiendo a gritos aplicar todo el peso de la ley a los corruptos y regresar a los valores morales.

¿Por qué los dominicanos hemos aceptado históricamente los actos de corrupción?

Publicado por: Genara Jiménez, Prof. De Historia Dominicana


“Nuestros males no dependen de la maldad de los hombres, sino de la maldad del sistema que nos rige”. Francisco J. Peynado
Muchos han sido los intelectuales que han expresado su pensamiento en torno al comportamiento de la sociedad dominicana a través de su evolución histórica. Y una gran parte de ellos han coincidido en el mal manejo de la cosa pública, producto de diferentes factores: La confianza de los grupos en los que asumen los gobiernos, el deseo de poder de los que asumen dichos gobiernos, violación al cuerpo de leyes establecidas, la debilidad de la conciencia nacional que caracteriza el pueblo dominicano, el personalismo y protagonismo de figuras y sectores pudientes, la ignorancia del pueblo frente a sus derechos y deberes como ciudadanos, entre otros. Todos ellos han obrado transversalmente y directamente en un manejo injusto, deshonesto y corrupto de los recursos del Estado.
“Más que un pueblo, que de una estrecha agrupación de hombres relativamente conscientes de su destino histórico y de lo que es su concepto de Estado, nuestra actuación nacional, en bastante de sus aspectos, se parece a la de una tribu semi-bàrbara que solo tiene ante sí una visión de incesante guerrear como medio exclusivo de satisfacer bajos apetitos de lucro y de batuta” Garcìa Godoy
Si nos remontamos a los procesos independentistas, es claro que la ambición de poder cegó la conciencia de muchos. Nos preguntamos entonces ¿Dónde han quedado todos aquellos proyectos de nación ideados por tan ilustres personajes como Juan Pablo Duarte, donde se predica la justicia, la honestidad, la participación, la democracia, el trabajo, el orden y la paz que deberían servir de base para la conducción de los destinos de la nación. Nos preguntamos también ¿Qué hace falta para que un pueblo adormecido por una corriente conformista, de dadivas políticas, clientelismo despierte y reclame sus derechos?
Peña Batlle en sus escritos justifica hasta cierto punto esa manera de conducirse el pueblo dominicano como una responsabilidad compartida con los inmigrantes que en diferentes momentos de nuestro devenir histórico fueron un foco de influencias para la formación del pensamiento dominicano, refiriéndose a la dominación haitiana, a las invasiones francesas, a las intervenciones militares norteamericanas como propiciadoras de creencias y detonantes de aprendizaje en el manejo de sus instituciones.
“Sánchez considera que al analizar los vaivenes de nuestro proceso histórico cualquier observador se hubiese sentido inclinado a admitir cierta incapacidad de los dominicanos para vivir dentro de normas democráticas modernas, aún cuando esas circunstancias no obedecían a una predilección de nuestro pueblo para vivir sometidos a la voluntad de los caudillos y tiranos locales, sino mas bien respondían a una absoluta falta de cultura fundamental, de educación pública y de concepto político.” Rafael A. Sánchez
Pensamos entonces leyendo estas notas en los gobiernos de Francisco Ulises Espaillat en 1876 y Juan Bosch en 1963, como dos ensayos democráticos que fracasaron ante el personalismo, el autoritarismo, el clientelismo, los intereses particulares, la pobreza de conciencia, como afirma Peña Batle de unos grupos que defendieron ideologías conservadoras y propulsoras de actos corruptivos en el manejo de la cosa pública, como la oposición al saneamiento de la administración pública fue más fuerte que los principios que datan de los proyectos democráticos que el prócer Juan Pablo Duarte nos había legado desde el nacimiento de la 1era República.